Casi todos los proyectos web empiezan con la misma duda: ¿hace falta una web completa o basta con una página bien hecha? La respuesta depende de una sola cosa, y no es el presupuesto: depende de si el visitante llega ya sabiendo lo que quiere o llega a conocerte.
Qué es realmente una landing de conversión
Una landing tiene un objetivo y un solo camino. Recibe tráfico dirigido —una campaña, un anuncio, un enlace de una acción concreta— y su estructura elimina todo lo que no ayude a esa decisión: sin menú competidor, sin secciones institucionales, con un argumento ordenado y una única acción repetida en los momentos adecuados.
Es la elección correcta cuando vas a invertir en publicidad, cuando pruebas una oferta nueva, cuando lanzas un servicio concreto o cuando necesitas medir con precisión el coste por oportunidad de un canal. En nuestro catálogo parte de 1.290 € sin IVA y se entrega normalmente en dos o tres semanas.
Qué es una web corporativa
Una web corporativa responde a muchas preguntas distintas: qué hacéis, para quién, cómo trabajáis, cuánto cuesta, quién está detrás, cómo contactar. Tiene arquitectura de información, páginas por servicio, contenido indexable y suele ser el activo que sostiene el SEO y la credibilidad del negocio a largo plazo.
Es la elección correcta cuando el tráfico llega por búsqueda, recomendación o marca, cuando hay varios servicios que merecen su propia página o cuando el ciclo de venta es largo y el visitante necesita comparar antes de decidir. Parte de 2.490 € sin IVA, con plazo habitual de cuatro a seis semanas.
Cuatro diferencias que importan
- Objetivo: la landing persigue una acción; la web corporativa cubre un recorrido completo de información.
- SEO: la landing capta tráfico pagado o dirigido; la web corporativa es la que puede posicionar de forma sostenida.
- Mantenimiento: una landing se optimiza con datos de campaña; una web crece con contenido nuevo.
- Vida útil: una landing puede quedar obsoleta al terminar la campaña; una web corporativa se mantiene años.
El error habitual en cada dirección
El primer error es enviar tráfico pagado a la página de inicio de una web corporativa. El visitante llega buscando algo específico, aterriza en un mensaje general con siete caminos posibles y se marcha. Se culpa a la campaña cuando el problema es el destino.
El segundo error es intentar que una landing haga de web. Cuando la única página del negocio tiene que explicar el servicio, generar confianza, posicionar en buscadores y responder a cinco perfiles distintos de cliente, acaba siendo una página muy larga que no convence a nadie en particular.
Cómo decidir en cinco minutos
Responde a tres preguntas. ¿De dónde va a venir el tráfico los próximos seis meses? ¿Cuántos servicios necesitan explicación propia? ¿El cliente decide en la misma visita o compara durante semanas? Si el tráfico es pagado, hay un servicio protagonista y la decisión es rápida, empieza por la landing. Si el tráfico será orgánico, hay varios servicios y el ciclo es largo, necesitas la web.
La combinación que funciona
En la práctica, muchos negocios acaban con las dos piezas y en este orden: una web corporativa sólida como base de credibilidad y SEO, y landings específicas colgadas de ella para cada campaña. Las landings se crean y se retiran según lo que se esté promocionando; la web permanece.
Lo que no cambia en ninguno de los dos casos es la parte que casi nunca se presupuesta: medición configurada desde el primer día, formulario conectado a donde se gestionan las oportunidades y velocidad de carga real en móvil. Sin eso, ninguna de las dos opciones se puede mejorar con datos, y una página que no se puede mejorar es un folleto caro.