La pregunta «cuánto cuesta un agente de IA» no tiene una respuesta única porque debajo hay tres costes distintos: la implementación, el mantenimiento mensual y el consumo de las plataformas que el agente utiliza. Un presupuesto que mezcla los tres en una cifra suele acabar en discusión.
Coste 1: implementación
Es el trabajo de una sola vez: definir qué debe resolver el agente, construir su base de conocimiento con información real del negocio, diseñar las conversaciones, conectar los canales y las herramientas, probar los casos límite y documentar el resultado. En nuestro catálogo, los precios de partida sin IVA son estos:
- Chatbot de conocimiento en la web: desde 1.490 € de implementación.
- Agente de WhatsApp para atención y citas: desde 1.990 € de implementación.
- Agente telefónico básico: desde 2.900 € de implementación.
- Agente avanzado con CRM, memoria y documentación: desde 4.900 €.
La diferencia entre el primer y el último escalón no es la calidad del modelo de lenguaje, que es prácticamente el mismo: es el número de canales, la profundidad de la integración y la cantidad de decisiones que el agente puede tomar sin intervención humana.
Coste 2: mantenimiento mensual
Un agente no es una web estática. Cambian los precios, los servicios, los horarios y las preguntas que hace la gente. El mantenimiento cubre revisión de conversaciones reales, corrección de respuestas imprecisas, actualización de la base de conocimiento, vigilancia de las integraciones y ajustes de las reglas de escalado.
- Chatbot de conocimiento: desde 149 € al mes.
- Agente de WhatsApp: desde 199 € al mes.
- Agente telefónico: desde 249 € al mes, más consumo.
- Agente avanzado: desde 390 € al mes.
Recomendamos no prescindir de esta partida. Un agente sin mantenimiento se degrada: sigue respondiendo, pero cada vez con información más antigua, y eso se paga en credibilidad.
Coste 3: consumo de plataformas
Es el coste variable, va a nombre del cliente y no está incluido en nuestros fees. Depende del volumen real de conversaciones: llamadas a la API del modelo, plantillas y ventanas de conversación de WhatsApp Business, minutos de telefonía y transcripción en el caso del agente de voz, y la suscripción del CRM o del calendario si aún no existe.
En un negocio con volumen moderado de consultas, el consumo suele ser la partida más pequeña de las tres. En un negocio con tráfico alto o con agente telefónico, deja de ser irrelevante y conviene estimarlo antes de decidir el alcance.
Qué hace subir el presupuesto
- Número de canales conectados: web, WhatsApp, Instagram, teléfono y correo no son un canal repetido cuatro veces.
- Complejidad de la base de conocimiento: un catálogo con condiciones y excepciones cuesta más que una lista de servicios.
- Integraciones: escribir en un CRM, reservar en un calendario o consultar stock añade trabajo de conexión y de pruebas.
- Idiomas: cada idioma es contenido nuevo que hay que revisar y mantener.
- Nivel de autonomía: cerrar una cita es más exigente que informar, y cobrar es más exigente que cerrar una cita.
Cómo saber si sale a cuenta
El cálculo honesto se hace con datos del propio negocio, no con promedios de mercado. Hacen falta tres cifras: cuántas consultas se reciben al mes, qué porcentaje se queda hoy sin respuesta rápida y cuánto vale de media un cliente. Con eso se estima el valor de las oportunidades recuperadas y se compara con la implementación más doce meses de cuota.
Si el número no sale claramente a favor, es mejor no implementarlo. Y si en el negocio hay una automatización más simple con mejor retorno, ese es el proyecto correcto, aunque suene menos avanzado.
Por dónde empezar
La ruta más segura es un alcance pequeño y bien definido: un canal, un objetivo, reglas de escalado claras. Cuando ese agente lleva unas semanas funcionando, las conversaciones reales indican qué ampliar, y esa información vale más que cualquier especificación escrita antes de empezar.
Todos los importes de este artículo son precios de partida sin IVA. El presupuesto final se cierra por escrito con el alcance acordado, y los proyectos se dividen habitualmente en 50 % al inicio, 30 % en validación y 20 % antes de la publicación.